Una filosofía de vida para cuidar tu salud mental
¿Qué significa para ti vivir bien?
Tal vez responderías: tener tranquilidad, sentirte feliz, conseguir estabilidad, tener buenas relaciones o alcanzar aquello que te has propuesto. Pero ¿qué pasa cuando la vida no se parece a lo que esperabas? ¿Cuando aparece una ruptura, un error, incertidumbre o una emoción que no sabes cómo manejar?
Nuestra filosofía de vida aparece precisamente ahí. Está formada por las ideas con las que interpretamos lo que nos pasa y decidimos cómo responder: "debo hacerlo bien", "no puedo decepcionar a nadie", "si estoy sufriendo algo está mal", "primero tengo que sentirme seguro y después actuar". Algunas de estas reglas nos ayudan. Otras, sin darnos cuenta, empiezan a dirigir nuestra vida.
¿Sentirse bien o vivir bien?
La salud mental no consiste en sentirse bien la mayor parte del tiempo. La propia definición de la OMS incluye la capacidad de afrontar las dificultades, desarrollar nuestras capacidades, relacionarnos, trabajar y participar en nuestra comunidad.
Esto se acerca a una idea más antigua: una buena vida no es una vida sin malestar, sino una vida que tiene sentido y en la que podemos desarrollar aquello que consideramos valioso.
Por eso, quizá la pregunta no sea "¿cómo hago para dejar de sentir ansiedad?", sino "¿qué quiero hacer con mi vida aunque hoy sienta ansiedad?". No "¿cómo consigo no equivocarme?", sino "¿cómo quiero comportarme cuando me equivoque?". No "¿cómo logro que los demás me acepten?", sino "¿qué clase de persona quiero ser en mis relaciones?".
Una filosofía de vida necesita flexibilidad
Vivir de acuerdo con nuestros valores no significa tener todas las respuestas ni aceptar todo pasivamente. Significa tener una dirección y poder ajustar la manera de avanzar.
Puedes valorar tu trabajo sin convertirlo en "tengo que ser exitoso". Puedes valorar tus relaciones sin pensar "debo evitar cualquier conflicto". Puedes cuidar tu salud sin convertirla en "nunca puedo sentirme mal".
La pregunta importante es: ¿las reglas con las que estás viviendo te acercan a la vida que quieres construir o hacen que tu mundo sea cada vez más pequeño?
Porque una filosofía de vida también puede convertirse en una prisión cuando necesita que el mundo, los demás, tú mismo y hasta tus emociones sean de una determinada manera para poder estar bien.
Vivir bien también incluye lo difícil
Una vida valiosa tendrá miedo, tristeza, frustración, incertidumbre y días que no salen como esperabas.
No necesitas resolver cada emoción para continuar. Puedes sentir tristeza y cuidar una relación. Sentir miedo y tener una conversación importante. Pensar que no eres capaz y aun así intentarlo.
Tal vez cuidar nuestra salud mental tenga menos que ver con construir una vida en la que todo se sienta bien y más con aprender a construir una vida que siga teniendo sentido incluso cuando no nos sentimos bien.
Y esa filosofía no se encuentra de una vez. Se construye todos los días, en pequeñas decisiones: aquello que eliges cuidar, aquello que estás dispuesto a aceptar, los límites que estableces, las conversaciones que tienes y la manera en que respondes cuando la vida no sigue el guion que habías imaginado.
¿Qué filosofía está guiando hoy tu vida? Y, sobre todo, ¿te está acercando a la persona y a la vida que realmente quieres construir?
Si algunas de esas reglas se han vuelto difíciles de cuestionar o están limitando tu vida, la terapia puede ayudarte a comprenderlas y a construir una manera más flexible de relacionarte contigo y con lo que ocurre. Agenda tu consulta en bh Salud Mental.
